Las apps de food markdown como Too Good To Go y Flashfood están revolucionando la forma en que consumimos, rescatando millones de toneladas de alimentos antes de que terminen en la basura. Ofrecen precios accesibles a consumidores y reducen pérdidas a restaurantes y supermercados, mientras combaten el desperdicio alimentario global.
El problema del desperdicio de alimentos
Cada año, solo en Estados Unidos, se desperdician más de 73 millones de toneladas de comida no vendida o no consumida, equivalente a casi un tercio del suministro alimentario total, según ReFED. Retailers y restaurantes son responsables de aproximadamente 17 millones de toneladas de ese desperdicio. En un mundo con inseguridad alimentaria creciente y crisis climática, estas cifras exponen un sistema roto que impacta al planeta y la economía.
¿Qué son las apps de food markdown?
Apps como Too Good To Go y Flashfood permiten a restaurantes, panaderías, cafeterías y supermercados listar alimentos próximos a vencerse o con exceso de stock, para que los consumidores los compren a precios reducidos antes de ser desechados.
Por ejemplo, en Toronto, Sophia Kokolakis compró por $8.99 CAD una bolsa sorpresa con wraps de burrito, un stuffing de Thanksgiving y ensalada de cangrejo. Para ella, la experiencia es divertida y genera satisfacción al saber que evita desperdicio mientras ahorra dinero.
Too Good To Go tiene más de 120 millones de usuarios a nivel global y Flashfood supera los 1.5 millones, con presencia en decenas de ciudades de EE.UU. y Canadá.
¿Cómo funcionan?
Cada día, antes de cerrar su restaurante Soul Good Fine Food en Atlanta, Clifford Simpson revisa su inventario y publica bolsas sorpresa en Too Good To Go por $5.99 USD. Los compradores no saben qué recibirán, pero la app garantiza un valor de $18 USD, con posibles combinaciones como alitas, ribs o grits.
Para Simpson, el cambio fue significativo: “Antes simplemente tirábamos la comida. Ahora llegan personas que no nos conocían y regresan otro día.” Aunque la app cobra una membresía y porcentaje de transacción, los negocios coinciden en que al menos cubren sus costos, reducen pérdidas y mejoran su imagen sostenible.
¿Es seguro comer estos alimentos?
Patrick Guzzle, VP de Food Safety en la National Restaurant Association, explica que estas apps exigen a los negocios cumplir regulaciones locales. El modelo de FDA indica desechar alimentos cocidos tras siete días para prevenir patógenos como listeria o salmonella. Además, apps como Too Good To Go y Flashfood permiten reportar alimentos en mal estado para reembolsos y remueven negocios que incumplen.
Sin embargo, Guzzle aclara que muchas veces los alimentos se descartan por calidad percibida —como cambio de color o textura— más que por riesgos reales.
Limitaciones y desafíos
Aunque la propuesta es potente, su impacto depende de la adopción de negocios. Usuarios en ciudades pequeñas como Wilmington reportan pocas opciones, mientras que en grandes ciudades como Toronto, la alta demanda agota las bolsas en minutos.
Además, persiste la duda de cuánta comida rescatada realmente se consume o termina desechada en casa. Aun así, ReFED estima que estas apps podrían salvar hasta 881,000 toneladas de comida al año si se expanden adecuadamente.
Brands with Purpose
Las apps de markdown no solo resuelven problemas económicos y ambientales, sino que también construyen marcas con propósito. Too Good To Go, por ejemplo, se posiciona como movimiento global contra el desperdicio, generando comunidad y cambiando hábitos de consumo. Flashfood promueve su modelo como solución accesible para familias con presupuestos limitados, conectando su valor de sostenibilidad con impacto social.
Estas marcas entienden que su propósito no es solo vender bolsas sorpresa, sino transformar un sistema alimentario derrochador en un modelo circular donde todos ganan: el negocio, el consumidor y el planeta. En un mercado saturado de apps transaccionales, diferenciarse con un propósito claro es la clave para generar lealtad y advocacy auténtico.
Why it works?
Estas apps funcionan porque resuelven problemas reales desde múltiples ángulos. Ayudan a los consumidores a ahorrar dinero con alimentos de calidad a bajo costo, mientras que restaurantes y supermercados reducen pérdidas y mejoran su huella ambiental. Además, generan buzz positivo y atraen nuevos clientes que valoran su impacto social.
Su modelo capitaliza la cultura foodie y el deseo de experiencias diferentes, pues no saber qué habrá en la bolsa genera emoción y sentido de aventura. Finalmente, refuerzan un mindset de sostenibilidad y consumo responsable que se alinea con las prioridades de las nuevas generaciones.
Final thoughts
El crecimiento de apps como Too Good To Go y Flashfood demuestra que la solución al desperdicio alimentario puede ser creativa, rentable y sostenible. Sin embargo, su impacto real dependerá de que más negocios se sumen y de consumidores conscientes que prioricen no solo el ahorro, sino la reducción de su huella de desperdicio.
En un mundo donde casi un tercio de la comida termina en la basura, modelos como estos ofrecen un camino hacia un sistema más justo y eficiente. Porque la comida buena no debería acabar en la basura, sino en la mesa.
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