En 2025, Gen Z confirma algo que ya se intuía: las redes sociales han dejado de ser el “foro digital” donde todos publicaban su vida para convertirse en un espacio de entretenimiento pasivo. Datos recientes de Morning Consult muestran cómo este cambio de hábito está transformando la manera en que los jóvenes se relacionan entre sí, y también cómo las marcas deben comunicarse con ellos.
El auge del bed rotting
El término bed rot, acuñado por Gen Z, describe la costumbre de quedarse en cama por horas, realizando actividades de baja energía como scrollear en redes sociales o maratonear series. Lo que empezó como un meme en TikTok ahora es un hábito cotidiano: 49% de Gen Z admite hacerlo “a menudo” o “a veces”, y entre los millennials la cifra llega al 41%, según una encuesta a 2,200 adultos Gen Z estadounidenses.
El fenómeno tiene implicaciones más profundas que un simple momento de ocio. Los datos muestran que los jóvenes que pasan más tiempo en bed rotting también reportan mayores dificultades para conocer nuevas personas y construir relaciones significativas. En otras palabras, la comodidad del scroll pasivo está reforzando una desconexión social que preocupa a sociólogos, psicólogos y, por supuesto, a las marcas que quieren conectar con esta generación.
El fin de la era del “postear todo”
Las redes sociales nacieron con la promesa de ser una plaza pública digital, un lugar para expresarse. Pero los números pintan otro escenario: alrededor de un tercio de los usuarios dice que publica menos que el año pasado, mientras que casi el doble afirma que entra a las redes principalmente para entretenerse, no para postear.
En Gen Z esta diferencia es aún más marcada: 74% usa redes para entretenerse frente a apenas 31% que lo hace para publicar contenido propio.
Esto significa que la generación más “online” de todas no necesariamente quiere producir contenido, sino consumirlo. La paradoja es evidente: son la audiencia más codiciada por marcas e influencers, pero también la menos dispuesta a exponerse públicamente.
¿Quiénes siguen posteando?
El estudio también señala que ciertos grupos van en dirección contraria: hombres, millennials y republicanos son los más propensos a seguir posteando a diario. En el caso de los jóvenes conservadores, el regreso político de Donald Trump impulsó la creación de redes de creadores alineados con su narrativa, reforzando la sensación de que su voz tiene espacio y relevancia online.
Mientras tanto, Gen Z aparece como una de las generaciones menos interesadas en postear: solo un 18% lo hace diariamente en su plataforma favorita. La explicación, según Morning Consult, está ligada al impacto emocional de los comentarios y la retroalimentación negativa, que afecta de forma desproporcionada a esta cohorte.
Scroll pasivo, feeds saturados
El cambio hacia el consumo pasivo trae consecuencias para las marcas. Con menos publicaciones de usuarios casuales, los feeds están más dominados por contenido patrocinado: anuncios, creadores pagos e influencers. A simple vista, esto podría parecer positivo (más espacio para marcas), pero la saturación genera un problema: 52% de los adultos dice que el contenido en redes se siente repetitivo y cansado.
Para destacar en este nuevo entorno, las marcas no pueden confiar en “más de lo mismo”. Es momento de experimentar con narrativas frescas, formatos que inviten a la interacción y colaboraciones auténticas que no parezcan publicidad disfrazada.
¿Qué significa para las marcas?
Las cifras dejan claro que el engagement orgánico es más difícil que nunca, pero también que hay oportunidades para quienes entienden el nuevo mindset de Gen Z y millennials:
- Menos opulencia, más utilidad: campañas que destaquen beneficios prácticos o insights reales funcionan mejor que lo aspiracional.
- Formatos íntimos: el auge de los DMs y grupos privados muestra que la conversación genuina ocurre en espacios cerrados. Marcas que puedan entrar ahí con valor agregado tendrán ventaja.
- Cultura antes que producto: el contenido que se comparte de forma orgánica nace de momentos culturales, no de campañas tradicionales.
Final Thoughts
El paso de Gen Z del “todo se postea” al “todo se scrollea” redefine la dinámica digital. Menos publicación, más consumo pasivo y mayor fatiga de contenido hacen que las reglas cambien para marcas y plataformas.
Para los equipos de PR y marketing, el desafío es doble: crear contenido lo suficientemente atractivo para destacar en un feed saturado y, al mismo tiempo, diseñar experiencias que trasciendan la pasividad del scroll y generen conexión real.
¿Está tu marca lista para hablarle a una Gen Z que prefiere observar antes que participar? Let ‘s Talk!
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