Mientras las generaciones mayores valoran la estabilidad, la lealtad y la permanencia, una nueva generación de profesionales está marcando un cambio radical en cómo se relaciona con el empleo. Según el Gen Z Career Survey publicado por As Seen On, con data de 255 Gen Zers de 21 países, solo uno de cada cuatro Gen Zers se siente comprometido con su actual trabajo a largo plazo. Más del 77% está activamente buscando empleo o está abierto a nuevas oportunidades. ¿Por qué esta generación parece menos “enganchada” con su carrera? Las respuestas revelan un desajuste entre expectativas, realidades económicas y nuevas prioridades.
Lo que Gen Z realmente quiere del trabajo
Aunque muchos titulares sugieren que Gen Z es floja o desmotivada, los datos muestran otra historia. Esta generación no está en contra del trabajo, está en contra del modelo que heredaron. Lo que piden no es radical, pero sí urgente:
- Flexibilidad ante todo. La palabra “flexibilidad” apareció más de 300 veces en las respuestas. 83% de los encuestados elegirían un modelo híbrido si pudieran, y solo el 6% elegiría estar 100% en oficina.
- Tiempo y vida fuera del trabajo. “Es solo trabajo, no mi vida” resume el sentimiento generalizado. Para muchos, el empleo es un medio, no un fin.
- Salarios dignos. Incluso aquellos que ya ganan más de $100,000 al año reportan sentir que su compensación no se ajusta al nivel de experiencia o esfuerzo.
Expectativas vs. realidad
Uno de los grandes hallazgos de la encuesta es la profunda decepción con el mercado laboral:
Gap entre educación y oportunidades. Jóvenes con títulos, experiencia y certificaciones aún luchan por conseguir empleos estables y bien remunerados.
Falta de propósito. Muchos no encuentran satisfacción ni motivación en sus roles actuales, lo que alimenta una sensación de estar “sobreviviendo” más que construyendo una carrera.
Salarios bajos y múltiples roles. Hay frustración al ver que los esfuerzos realizados no se reflejan en ingresos justos.
¿Y la culpa? Una mezcla de factores
La mayoría de Gen Z no se ve a sí misma como el problema. Culpan a un sistema laboral obsoleto, una educación financiera deficiente y expectativas poco realistas de generaciones mayores.
- 54.9% trabaja en modalidad híbrida.
- Más del 50% tiene o planea tener un “side hustle”.
- Muchos sienten que su vida profesional afecta su salud mental, relaciones y bienestar.
Aunque valoran la productividad, no están dispuestos a sacrificarlo todo por una empresa. Como dijo una encuestada: “No voy a morir por trabajo”.
¿Qué los haría quedarse?
Aunque muchos están considerando renunciar, también saben exactamente qué los haría cambiar de opinión:
- Aumento de salario realista y progresivo
- Jefes que actúan como mentores y no como autoridades rígidas
- Oportunidades de crecimiento profesional y aprendizaje continuo
- Un entorno que respete la salud mental y el tiempo personal
Lo que piensan de las generaciones mayores
Gen Z siente que su ética laboral está constantemente bajo cuestionamiento. Más del 50% piensa que el mayor estigma que enfrentan es que “no tienen compromiso o ética de trabajo”. Pero ellos se ven a sí mismos como profesionales capaces, con límites claros.
Para Gen Z, la relación con el trabajo es transaccional, no emocional.
Final Thoughts
El 2025 marca un punto de inflexión para el mundo laboral. Gen Z no quiere destruir las reglas, quiere reescribirlas. Y aunque muchas empresas aún no lo entienden, los datos son claros: los jóvenes no están comprometidos con trabajos que no los respetan, no los pagan bien, o no les dan libertad. El cambio no es un capricho generacional. Es una respuesta lógica a un sistema que dejó de funcionar para ellos.
La pregunta no es si Gen Z debe adaptarse al mercado. Es si el mercado está dispuesto a adaptarse a ellos.
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